Red de vigilancia

Se han efectuado diversos controles de vigilancia de las actividades piscícolas, velando por la seguridad, el control y el cumplimiento de la normativa:

  • Controles mediante agentes ambientales y celadores de la Junta de Castilla y León.
  • Labores de vigilancia y control efectuadas por parte de miembros de la Guardia Civil en diversos operativos. Operación Anzuelo

La Junta de Castilla y León pone a disposición los primeros resultados y análisis de la Red de Seguimiento y Control de las Poblaciones Acuáticas de Castilla y León, novedosa figura mencionada en el artículo 34.2 de la Ley 9/2013, de 3 de diciembre de Pesca de Castilla y León, que se configura como el principal instrumento de seguimiento y evaluación del estado de las mismas.

En el año 2014 se diseñó una red de seguimiento y control de las poblaciones de peces tomando como datos de partida los estudios hidrobiológicos realizados por la Junta de Castilla y León entre 1993 y 2009 y los seguimientos poblacionales realizados por los servicios territoriales de medio ambiente entre 2005 y 2013. También se tuvieron en cuenta los datos correspondientes a la fase I “caracterización y valoración de las poblaciones de peces” del programa de seguimiento adaptativo de caudales ecológicos de la Confederación Hidrográfica del Duero. La localización de las estaciones trató de ser representativa de todos los modelos de gestión de pesca, tanto extractiva como sin muerte y focalizada, fundamentalmente, en las aguas trucheras o potencialmente favorables para la presencia de la trucha, pero complementada igualmente con otros datos obtenidos en aguas no trucheras.

El objetivo de esta red era tener información actualizada de la evolución de las poblaciones de peces cada tres años, que se corresponde con el tiempo medio de incorporación de una cohorte de trucha común a la fase explotada, es decir, al tamaño cercano a la talla mínima de pesca. Por otra parte,  de manera paralela se realizaría un seguimiento  a través de un menor número de estaciones, que se muestrearía anualmente y permitiría detectar las fluctuaciones poblacionales debidas a las condiciones ambientales, factores antrópicos, etc. y que podría servir de contraste para la red de seguimiento.

Junto con el diseño de esta red, y partiendo de la premisa de que los muestreos a efectuar en ella serían elaborados por el personal de la Administración de la Comunidad de Castilla y León, se elaboró un protocolo que incluía los parámetros objeto del mismo y la metodología a emplear.  La elección de los procedimientos metodológicos se basó en las directrices de los estándares europeos existentes (norma EN ISO 14011:2003. Muestreo de peces con electricidad y pre-normas elaboradas por la Comisión Europea de Normalización).

Se han realizado las acciones formativas necesarias y se ha adquirido el material oportuno para que sea el personal de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente el que realice los muestreos (agentes medioambientales, celadores de medio ambiente y  técnicos), puesto que de esta forma  se puede asegurar el seguimiento y monitorización continua de la red establecida, independientemente de las disponibilidades presupuestarias de cada ejercicio económico. Esta apuesta, sin duda, es razonable y sensata, puesto que este personal es el mejor conocedor de nuestros ríos y de las poblaciones de los peces que en ellos habitan.

De esta forma, la Red de Seguimiento y Control de las Poblaciones Acuáticas de Castilla y León está compuesta por un total de 611 estaciones que se reparten del modo siguiente: 52 estaciones correspondientes a la Red de Vigilancia (Nivel 1), de muestreo anual, 427 estaciones pertenecientes a la Red de Seguimiento (Nivel 2), con un muestreo bienal o trienal en función del número de sectores, 99 estaciones de la Red Accesoria (Nivel 3), con un muestreo también bienal o trienal, y por último  32 estaciones correspondientes a la Red de Pesca Extractiva (Nivel 4), de muestreo bienal o trienal, ante la necesidad de disponer de un mejor conocimiento de la dinámica de las poblaciones en los tramos de pesca extractiva.

 

Los inventarios de peces se realizan en los meses que comprenden el final del verano y el principio del otoño, pues es una época de gran actividad de los peces, y momento en el cual nos podremos encontrar con todas las especies que cabría esperar, así como con todos los segmentos poblacionales (edades y tamaños) puesto que la incorporación de los alevines a la población ya ha concluido. También se corresponde con la época de mayor estiaje en los ríos de Castilla y León, por lo que el método de muestreo (pesca eléctrica) es también más eficaz. No obstante, muestrear en esta época del año puede tener el inconveniente de detectar peor los peces de mayor tamaño en algunas estaciones donde la falta de calado durante la época de estiaje provoque que estos peces hayan migrado a otras zonas del río.

Los inventarios son ejecutados por agentes medioambientales,  celadores  de medio ambiente y técnicos de los distintos Servicios Territoriales de la Junta de Castilla y León, mediante el muestreo con un equipo de pesca eléctrica homologado y basándose en el método de las capturas por unidad de esfuerzo (3 esfuerzos, o pasadas consecutivas de pesca eléctrica por cada estación, sin devolver lo capturado en cada pasada), acotando el inicio y el final del tramo a muestrear con redes transversales al río, con la intención de impedir que ningún otro pez entre o salga del mismo y, por tanto, el método empleado pierda validez.

Los ejemplares de las distintas especies de peces, una vez capturados, son previamente sedados antes de ser identificados, medidos, pesados, y sexados –parámetro no siempre deducible-, para que puedan ser manejados sin dificultad alguna, no generándole ningún daño al pez. Una vez medidos, todos los peces son devueltos a nuestros ríos garantizándose la supervivencia de estos.

A través de estos dos informes se presentan los primeros resultados. El primero de ellos refleja los resultados correspondientes a las estaciones incluidas en la Red de Vigilancia (Nivel 1), esto es, la que se corresponde con las estaciones de muestreo que se controlan anualmente según el protocolo de muestreo ya prefijado, y que debe servir para dar información poblacional a nivel global, y puede detectar potenciales cambios en las poblaciones de peces de año en año (datos tomados en nuestros ríos desde el año 2014 hasta el año 2019). El segundo refleja la comparativa entre los datos obtenidos en el año 2014 y en el año 2019 correspondientes a las estaciones incluidas en la Red de Vigilancia (Nivel 1), estaciones que se muestrean anualmente y a las de la Red de Seguimieno (Nivel 2), estaciones que se muestrean cada dos o tres años. Esta comparativa sirve, por un lado, para dar información poblacional a nivel global, y puede detectar potenciales cambios en las poblaciones de peces de año en año, mientras que, por otro lado, da información sobre las tendencias generales de las poblaciones de peces.

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